El otro día os hablaba de No-Lugar, una fiesta única que incluye un exclusivo concierto de Facto Delafé y que se celebrará el próximo 4 de junio en Madrid. Me he enterado de que el escenario será el Museo del Ferrocarril de Madrid. Ubicado en el Paseo de las Delicias, es uno de esos sitios mágicos que muchas veces nos pasan desapercibidos hasta que la casualidad nos acerca a ellos. Para los que hemos pasado muchas horas en trenes es una auténtica mina de curiosidades. Un viaje en el tiempo.

Como no podía ser de otra manera, el Museo del Ferrocarril se encuentra en una antigua estación. La de Las Delicias en Madrid, que dejó de funcionar en el año 1969. El edificio ya es por sí sólo toda una gozada.

 

 A los que nos chifla la fotografía y la historia nos resulta cautivador su archivo fotográfico, formado por más de veinte mil unidades en soporte de vidrio, celuloide y papel.

La Sala de Tracción, la antigua nave central de la terminal, es impresionante: alberga más de 30 locomotoras: vapor, diésel, coches de viajeros... Mirad este tren de 1884

 

Es muy curiosa también la sala de los relojes y la de los viajeros. Ésta recrea como eran las salas de espera y otras dependencias las estaciones del pasado:

También hay un espacio dedicado a recordar todos los oficios relacionados con el mundo del ferrocarril. Y una sala que hará las delicias de los amantes del modelismo. Impresionates maquetas de los trenes y las estaciones:

Hasta el último detalle están también la Sala de Infraestructuras y la del Algodor, que explican y muestran cómo eran los mecanismos que permitían el normal funcionamiento y evitaban choques y accidentes ferroviarios. Otra de sus joyas es el famoso 'Tren de la Fresa' que unía Aranjuez con Madrid.

Pero no se acaban en las colecciones los contenidos atractivos. Existen varias salas en las que se organizan eventos y que permiten coger billete de primera a otros tiempos y otros lujos. Como el 'Tren de Prestigio', que actualiza el esplendor de los convoyes lujosos de los años 20

O la Sala Delicias y Eiffel. Varios audiovisuales completan las opciones de un espacio que se puede visitar, en parte, tambiérn virtualmente